Destaca su cabecera plana al exterior, con diversos arcos decorativos ligeramente apuntados y distribuidos de forma simétrica en toda la fachada. En la fachada norte, puerta mudéjar casi intacta y algunas ventanitas de su primitiva fábrica. En lo alto de su muro dos oculos curiosos y raros. La torre fue desmochada y le falta el remate. El cuerpo de campanas se cubre con sencillo tejado. Escalera entre los muros desde el presbiterio. La puerta sur neoclásica en ladrillo, deja ver tras de ella cenefas de la primitiva portada mudéjar. El interior de su elevada cabecera, de grandes dimensiones y bóveda que descansa sobre dos arcos apuntados de doble arquivolta y otros esbeltísimos que decoran los muros laterales, todo ello encalado. El arco toral de piedra de granito con rosetas, corresponde a la reforma de finales del S. XV y principios del S, XVI, gran artesonado del que sólo quedan cuatro pechinas planas riquísimas en su decoración de lazo ataujerado de doce y los tirantes tallados. Nave amplia y renovada en su sencilla decoración neoclásica, tiene restos de los que fue un órgano en una tribuna elevada.